La Coral San Antonio cierra con brillantez la XXV edición de los Conciertos Corales de Iralabarri
- 15 jun
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La XXV edición de los Conciertos Corales de Iralabarri llegó a su fin el pasado 14 de junio con una actuación que quedará en el recuerdo como uno de los momentos más destacados de la historia reciente de la Coral San Antonio. El concierto de clausura puso el broche de oro a una edición especialmente exitosa, tanto por la calidad artística de las agrupaciones participantes como por la extraordinaria respuesta del público.
La celebración había comenzado un día antes, con la festividad de San Antonio, en cuya misa mayor la coral volvió a aportar su habitual acompañamiento musical, contribuyendo a realzar la ceremonia religiosa.
El concierto de cierre se presentaba cargado de emoción y no defraudó. La actuación arrancó de forma sorprendente, trasladando a los asistentes al pasado 4 de febrero con la interpretación del tradicional canto de Santa Águeda desde el fondo del templo. A continuación, los coralistas fueron avanzando por la nave mientras sonaban las notas de Kantaldia, obra de Iñaki Urquizu basada en un atractivo popurrí de melodías populares vascas.
La entrada en escena del coro infantil interpretando Aldapeko, de Oskorri, confirmó desde el inicio el protagonismo que las voces más jóvenes tendrían a lo largo de la velada.
El programa continuó con Perfect Symphony, de Ed Sheeran, que contó con la destacada participación de Maite Zugazaga y Dani López Uribe como solistas, acompañados por el coro. Posteriormente, las voces masculinas interpretaron Te amaré, de Miguel Bosé, mientras las voces femeninas se distribuían por los laterales de la iglesia, creando un interesante efecto escénico.
Uno de los momentos más entrañables de la noche llegó de la mano de los jóvenes coralistas Martin y Jon. Ambos protagonizaron una emotiva escena al invitar al cantautor vasco Aimar Cid, presente entre el público, a escuchar una canción que conocía bien: No soy de nadie, una composición de su propia autoría. La aparición del músico al término de la interpretación fue recibida con una cálida y prolongada ovación.
La emoción continuó con La vida es bella, de Nicola Piovani, nuevamente interpretada por los solistas, el coro infantil y la formación coral. El bloque previo a la parte final, concluyó con Mañana, de Charles Strouse, interpretada por las voces blancas.
La recta final del concierto estuvo dedicada al musical Sonrisas y lágrimas, del que se ofreció una cuidada selección de sus canciones más conocidas. El célebre Do-Re-Mi puso el punto culminante a esta parte del programa, provocando una sonora ovación del público.
Sin embargo, todavía quedaba una sorpresa. Tras hacer entrega a Aimar Cid de un recuerdo de su participación en esta edición, el coro, junto a los niños y niñas, interpretó Amor Abstracto, una de las composiciones del cantautor vasco. Fue un cierre cargado de simbolismo y emoción que puso en pie a los asistentes que llenaban la iglesia de los Padres Franciscanos.
No faltó a la cita en Concejal de Cultura del Ayto. de Bilbao Gonzalo Olabarría, al que se le agradeció tantos años de colaboración del ente bilbaino con este ciclo.
La velada incluyó también un reconocimiento especial a dos personas muy vinculadas a la historia de la coral. Por un lado, a Manu Añón, vicepresidente de la entidad, que deja sus responsabilidades por motivos de salud, y por otro a Juli Blanco, nonagenaria integrante de la agrupación, homenajeada por su dedicación y compromiso a lo largo de tantos años.
La Coral San Antonio pondrá el punto final a la temporada el próximo 20 de junio con la presentación de este mismo concierto en Mundaka. Después llegará un breve descanso estival antes de retomar la actividad en septiembre para comenzar la preparación de una nueva campaña navideña.



















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